El movimiento se impregna de una actitud meditativa y entramos en un espacio de conexión profunda, en el que el tiempo se detiene y el ser se expresa con libertad desde el autocuidado y el respeto.

Un espacio de movimiento libre consciente, originado en la propia respiración y escucha interna.

Un viaje en el que la música nos invita a recorrer estados físicos y emocionales diversos, ayudándonos a transformar y trascender lo que va emergiendo en cada momento.

El resultado es la integración corporal, emocional y energética.